lunes, 20 de abril de 2009
COCINA AFROSIDIACA
“La hija” de Don Pánfilo Acevo y de la…
Es cierto, nuestra catedral se ve y está a simple vista ¡Muy bonita!, desde afuera se ve como una mansión hermosa aunque el parque esté en penumbras, solo que este trabajo debemos de verlo con ojos llenos de romanticismo para que el diseño de los arquitectos no quede mal ante quien los contrató.
Es cierto, aunque la catedral no tiene la fachada de una catedral y no parece eso porque el campanario le quedo “chaparro”, debemos de reconocer que al menos de parte del gobierno existió la buena voluntad al contratar a profesionales que, cuando ingresas a la catedral no te sucede como cuando llegas a un edificio y de inmediato dices ¡Esto es un banco! Acá no decimos ¡Esta es una catedral!, porque no se parece, al menos de que el efecto en toda la ciudadanía esté negada y todos crean que se ve y se siente como una catedral.
Está muy bonito el edificio, tanto que se me antoja para un museo, exponer obras de Picazo o para la convención de presidentes de toda Latinoamérica, menos para ser la catedral de San José, pero como acá nos tocó vivir, no queda más que conformarnos y ser felices con lo que nos regalan, pues sí creemos y nos doramos la píldora de que esta es la catedral y parece eso, solo existe un personaje que entonces ya no hace juego con esta obra moderna y diseñada por tres sesudos de la arquitectura, el sacerdote.
Sí, y voy a repetir precisamente lo que todos los católicos no pueden decir porque sienten que se van a ir al infierno sí expresan su sentir respecto al estilo en que el cura de la catedral oficia la homilía, pero como yo no tengo miedo del infierno porque sé que San Expedito me saca rápido de ese sitio, repetiré lo que he visto y escuchado así como los comentarios de todas las señoras y los chistes que ya ha dado lugar el sacerdote que, cuando se expresa, lo hace tan ignorantemente que habla como sí no hubiera ido a la escuela “Tu que nos distes de beber y nos distes de comer”; el “distes y “dijistes”, genera comentarios por demás escandalosos por su falta de estudio o escuela…
Pero la dicción del sacerdote es lo de menos, lo terrible es que ya todos cuando se refieren a él dicen que “ha-bla- muy len-to”. Que le da mucho énfasis a todas las oraciones y convierte la celebración en un acto tedioso, aburrido, sobre todo porque todos hemos visto cómo se comporta el sacerdote cuando deja a un lado la sotana, y sus fieles quisieran verlo como a un hombre normal, y no a un ser que se transforma, que levita y se eleva cuando tiene en sus manos la ostia y aparece su-fri-en-do…
Lo peor ocurre cuando llega la hora de decir el Padre Nuestro, la única oración que aparece en la Biblia y que muchos se han dedicado a deformarla en tonadas feas y cantitos mediocres convirtiendo a esta oración en una simple canción y no en una verdadera oración que se debe decir con devoción. Pues el cura de la nueva catedral, tuvo la genial idea de recomendarle a un músico el trabajo, aunque muchos dicen que la nueva música y tonada es creación del sacerdote.
Todos los católicos expresan que la tonada y musica del Padre Nuestro, que por sorpresa y nadie conoce está: “¡hor-rro-ro-sa!”, está tan fea que muchos hacen como que la cantan cuando en verdad desconocen la tonada y que no saben en qué ritmo está, así que los únicos iluminados y que pueden cantarla a sus anchas, es el sacerdote, los pobres y obedientes acólitos, los del coro, por supuesto, así como las beatas de la nueva catedral…
Pero esto no es todo y usted no me dejará mentir, ese Salmo responsorial en donde se repite una cantaleta horrible que suena a lamento, aullido y desafino general; es una mezcla de lamentaciones y quejidos altibajos y pujosos que supongo, y usted también estará de acuerdo, a Dios no le puede gustar. Luego entonces, no me explico porqué la iglesia ha deformado el padre nuestro y ese Salmo; aceptan cantos que son un insulto al mal gusto y que en muchos casos, muchos fieles prefieren taparse los oídos para que no sean lastimados por tremendos berridos que ofenden.
Después de cada misa, se reúnen grupitos de fieles católicos para comentar y hacer chistes a costillas del sacerdote que no sé quién le dijo que su estilo es el mejor y que el Padre Nuestro que recientemente renovó, se pondrá de moda en el resto de iglesias. Quiero suponer que Monseñor Leopoldo González desconoce de este nuevo Padre Nuestro y de cómo el sacerdote de la nueva catedral, dirige con la pura mirada a los sumisos acólitos que, temerosos hacen de la celebración un ritual que incomoda, en vez de producir gusto y placer en los fieles que no salen gozosos del “espíritu”, sino muertos de risa y con la mirada pizpireta por chistar un chascarrillo…
Pero no es una crítica a la ligera y tampoco escribo por escribir, lo hago porque es una obligación que, los católicos sinceros y honestos, deberían de hacer al párroco de la catedral, porque en cuestiones espirituales se dice que no se vale la hipocresía y mucho menos se debe actuar con diplomacia, y para que los comentarios dejen de aparecer con risitas a la hora de la misa, bueno sería que Monseñor, tome cartas en el asunto y corrija a sus subordinados, echándole de paso una miradita al cura de la Villita de Guadalupe, en donde al revés de la catedral, la rapidez del cura al hablar, hace que los fieles salgan en casi todas las ocasiones sin entender lo que dice el sacerdote, o sea, los fieles repiten como loros porque se saben de memoria la misa, que no cambia en nada.
Hace un mes llegó a la catedral una jovencita que deseaba casarse en el reciente inaugurado edificio, deseaba hacerlo un sábado a las 12 del día porque añoraba una boda como las de antaño, en realidad no recuerdo qué sucedió pero para no hacerle el cuento largo, la joven no podía hacerlo porque el sacerdote impuso condiciones y como siempre, aparecieron muchos señores linajudos que dijeron que, sí deseaba la novia, ellos podrían hablar con el sacerdote para que realizara la misa a la hora que la novia deseaba.
La novia dijo que no, estaba molesta porque le había costado meses de trabajo para convencer a su novio, quien desde adolescente se ha congregado en una secta en donde comen curas, cagan santos pero diezman para que el pastor viva como rey, para que se convirtiera en católico y se casaran. El muchacho se echó a toda la congregación de enemigos y los padres que no estaban tan contentos tuvieron que aceptar la decisión del hijo y acompañarlo en la celebración católica.
Después de los moños que el sacerdote o mejor dicho, que la iglesia impuso a la joven que desde niña ha seguido las leyes católicas, que ésta tomó la decisión de casarse en la iglesia del novio. Ya se imaginará usted la batalla campal que hubo en casa de la novia cuando se enteraron que la hija única de Don Pánfilo Acevo y de la Cerda Mocha, se casaría en una iglesia y secta improvisada, entre gente sencilla, pobre y en donde todo sería alabanzas, llantos y glorias así como vítores para el rey de reyes….
Pero la hija que tiene el carácter de “Doña Bárbara”, no aceptó ninguna oferta, porque incluso hubieron tíos poderosos, ya sabe usted como aparecen buenas gentes a la hora de la hora que, le prometieron hablar con el obispo y que incluso éste mismo la casaría, pero ella dijo que no, que no iba a prestarse a ese juego y que sería la primera en dar el ejemplo al resto de quienes desean casarse por la iglesia católica y que lo tienen que hacer a la hora y con las condiciones del párroco de cada iglesia.
Así que Nahomi Jacqueline Acevo Coutiño, se casará este sábado 25 de abril en una iglesia que está jubilosa, repleta de gozo porque una católica abandonó su iglesia para convertirse y casarse, por la ley del rey de reyes, del Jehová de los ejércitos. Así que la secta aceptó que Nahomi Jacqueline se case a las 12 del día y por primera vez esta iglesia lucirá bellamente decorada con flores tropicales, ingresará un coro de jóvenes talentosos que ya ensayan la marcha nupcial de Mendelson y el “victorioso” final para cuando ella abandone el salón bajo una lluvia de vítores…
Todo un acontecimiento social que sin duda pondrá en alerta a los sacerdotes católicos que, sintiéndose dueños de las iglesias, imponen caprichos y no acceden a los deseos de una ilusionada mujer que desea casarse en “SU IGLESIA” a las doce del día. Eso sí, que no case la hija de un hombre poderoso y millonario porque aparecen en el escenario todos los curas para hacer de aquella boda el rito que llene de coraje a quienes han pedido menos y no han recibido nada.
¿Cómo se le hace para que el obispo y varios curas casen a una pareja por la iglesia? ¿Es que acaso no todos somos iguales ante los ojos de Dios? Y como no existe respuesta yo se la voy a dar. Ante los ojos de Dios sí somos iguales, pero ante los ojos de la iglesia católica NO. Aquel que da más o tiene más, tiene todas las ventajas, y quien no tiene nada y no da nada, nada tendrá más que lo necesario, lo ya establecido y con sus reglas inflexibles.
Así que sí usted desea comprensión y menos trabas para casarse, pero desea casarse como Dios manda, conviértase en evangélico, total, no tarda en que un presidente de la república lo sea y entonces las cosas cambien…
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